Hola, soy Nikole
Y esto es lo más parecido a una entrevista que voy a dar jamás sobre cómo acabé con las manos en la masa en Palomares del Río.
"No vengo de una familia de reposteras ni tuve un abuelo panadero. Vengo de las hojas de cálculo — y un día decidí cambiarlas por un rodillo."
Nací en Ecuador, siendo aún niña fui a vivir a Mallorca donde me crié y hace ya años que Sevilla es mi casa. Y si me hubieras preguntado hace diez años si acabaría montando una pastelería en Palomares del Río, probablemente me habría reído.
Estudié en la escuela de hostelería con la idea, supongo, de acabar dirigiendo hoteles — y durante un tiempo fue exactamente eso. Pasé años en departamentos de administración de grandes cadenas hoteleras, aprendiendo cómo funciona un negocio por dentro: números, proveedores, operaciones, la letra pequeña de todo. Luego llegué a jefa de compras en un grupo hostelero muy conocido de Sevilla. Sobre el papel, era justo el tipo de puesto por el que muchos compañeros de carrera habrían matado.
Y sin embargo, cada vez que había un evento, una celebración, un motivo para hacer un dulce en casa, era lo único que me hacía perder la noción del tiempo. No de forma dramática ni como una señal del destino — simplemente notaba que disfrutaba más horneando un sábado por la tarde que en la mayoría de reuniones de la semana.
"No fue una epifanía. Fue más bien darme cuenta, poco a poco, de que llevaba años posponiendo lo único que de verdad me apetecía hacer."
Dejar un puesto estable para montar un obrador desde cero da tanto vértigo como suena. No lo cuento como una hazaña — invertí todo lo que tenía ahorrado, sin red, y hubo noches de dudar si estaba cometiendo la tontería de mi vida. Pero también sabía que si no lo intentaba entonces, probablemente nunca lo haría.
Elegí Palomares del Río casi por instinto: quería un obrador pequeño, cercano, donde pudiera conocer a quien encarga una tarta y no ser solo un pedido más en una carpeta. Empecé con lo básico — un horno, ingredientes de verdad y muchas horas de prueba y error — y aquí seguimos.
Hoy sigo horneando yo misma la mayoría de los días. Uso mantequilla y nata real porque es como aprendí a hacerlo y porque, sinceramente, no sabría hacerlo de otra manera sin que me pareciera trampa. Cada tarta personalizada, cada pavlova, cada mesa dulce que sale de aquí lleva ese mismo cuidado — el mismo que le pondría si fuera para mi propia familia.
Sin florituras, tal cual pasó
Mallorca
De donde soy, y donde todo empezó.
Escuela de hostelería
Formación seria, aunque aún no lo sabía.
Hostelería corporativa
Años en administración y compras en grandes grupos.
Kolé Bakery
Palomares del Río, empezando de cero.
Ingredientes reales
Mantequilla y nata de verdad. Si no lo pondría en mi propia mesa, no sale de mi obrador.
Obrador pequeño, a propósito
No busco ser la pastelería más grande de Sevilla, sino la que mejor conoce a quien le encarga una tarta.
Hecho con las manos
Sigo horneando yo misma casi todos los días — es lo que me trajo hasta aquí.
Si has llegado hasta aquí, gracias
Y si además te apetece un dulce, ya sabes dónde encontrarme.